La renta básica es un ingreso pagado por el estado, como derecho de ciudadanía, a cada miembro de pleno derecho o residente de la sociedad incluso si no quiere trabajar de forma remunerada, sin tomar en consideración si es rico o pobre o, dicho de otra forma, independientemente de cuáles puedan ser las otras posibles fuentes de renta, y sin importar con quien conviva. En menos palabras: una renta básica es una asignación monetaria pública incondicional a toda la población. La gran diferencia de la renta básica con las prestaciones monetarias públicas habituales de los Estados de Bienestar es la incondicionalidad de la primera y la condicionalidad (a una situación: pobreza, discapacidad, desempleo…) de las segundas.

¿De dónde saldría el dinero para financiarla?

Una renta básica puede financiarse de distintas formas. En realidad ha habido distintas propuestas a lo largo de la última década. Por esta razón, tan importante es la cantidad de renta básica que se propone como la forma de financiarla. Porque no todas son iguales. Y muchos de los supuestos efectos que tendría una renta básica solamente tienen sentido si se incluye la forma de financiarla. Los proyectos de financiación más importantes que se han realizado para Cataluña y otras zonas del Reino de España, como Guipúzcoa, se han basado en una reforma del IRPF, la racionalización de las asignaciones públicas monetarias y, aunque en menor grado, del combate al fraude fiscal. Financiar una renta básica debe suponer una redistribución de la renta favorable a la población con menos recursos.

¿Qué efectos tendría en la sociedad además de la disminución de la pobreza?

Tendría un efecto positivo sobre las condiciones del empleo ya que permitiría su reparto y la mejora de sus condiciones al otorgar a los trabajadores la posibilidad de decir “no” a condiciones abusivas o degradantes. Por otra parte, lograría independencia financiera en la pareja, sobretodo en las mujeres que en general tienden a quedarse en sus casas cuidando a los hijos sin posibilidad de un ingreso propio. Y por último, este ingreso permitiría cierta financiación para la concreción de un proyecto propio.